21
Dic
08

Talión resucitado

Desde que era pequeño, echando una rápida cuenta, habría ajusticiado al amanecer a unas mil personas. Empezando por Alberto Morales -el alto de mi clase y, por ende, el abusón-, terminando por el señorito Barco, del que siento no recordar el nombre para poder ciscarme más claramente en él; y pasando por centenares de personas conocidas y desconocidas. Claro que nunca lo hacía; con gente como Morales porque era una obvia desventaja estratégica que yo fuese el enano de clase y el susodicho la torre. Aunque para eso estaba mi hermano mayor, Dios para estos casos de auxilio urgente. Pero en general no lo hacía porque pensaba que el mundo se encargaría de ajustar cuentas en su debido tiempo. ‘Dios castiga sin palo’ que decía mi madre.

Yo no es por contradecir a mi madre pero parece ser que Dios sólo castiga sin palo a los débiles, a los que hacen una pequeña trampa -de pícaro- para salirse con la suya. A mí, Dios me tenía machacado con el no palo de las narices. Cuando me negaba a comerme el bocadillo de paté de todas -y digo bien, todas- las tardes y se lo cambiaba al típico gordito por unos cuantos cromos mi madre me amenazaba con la cólera de Dios y éste ¡zas! y me castigaba sin palo. Castigar sin palo venía a ser que acto seguido de liársela a mi madre yo me hostiaba sólo o cualquier cosa por el estilo y entonces, como hacen las madres desde que el mundo es mundo, se acercaba a mí mientras yo me soplaba la rodilla magullada -tenía hasta puntitos de sangre por la arena- y cuando pensaba que iba a tener mimos un buen rato, te agarraba y te decía: “¿lo ves? te lo dije”. Empezabas a acordarte de Dios, del palo y de su santa divinidad protectora.

Como en todo hay otra teoría. La de la Ley del Talión; a continuación los débiles dirán eso de  que ojo por ojo y el mundo se quedará ciego. ¡Oh! que bonito ser progre. Ahora que digan que son ciudadanos del mundo, que su patria es la libertad y estarán más cerca de la tontería absoluta. Esta es la ley que se usa en los colegios y, no sé por qué extraña causa, los niños razonan con mucha mayor brillantez que los adultos -y ni punto de comparación entre la lógica de un niño de siete años y la de un pimpollo de quince-. Vale que quizás exagere porque no me parece lo más correcto esta teoría porque algo nos tiene que diferenciar de los animales, o eso dicen. En la práctica mi perra es mucho más noble que cualquier humanoide y la Ley del Talión nos permitiría deshacernos de gentuza y la teoría humanista de mi madre no sirve más que para, como todo, fastidiar al débil.

La Ley del Talión ha sido la que se lleva aplicando -cierto es que con muchos matices que no quiero comentar ahora así que ahórrense los comentarios humillantes para la inteligencia los alianzadores de civilaciones- en el mundo musulmán desde antes de que Mahoma fuese a la montaña. Verbigracia. Un pájaro roció la cara de su novia con ácido y, como es lógico, fue enjuiciado. Lo curioso -para mí hasta divertido porque no le conozco de nada- es que la sentencia la podría haber firmado el mismísimo Talión en persona. La condena consiste en que, al igual que él hizo, le rociarán en los ojos un ácido que le dejará ciego. Dice un médico -esto me lo comentó Luis esta semana- que las posibilidades son que se quede ciego un ratito o que se quede ciego para siempre. Si es sólo un tiempo al tipo le ha salido la jugada de lujo, dirán que no. Pero como sea para siempre, aquí está el problema y entramos en una de las discusiones universales; lo que es justo o no. Dirá Ana Llano, profesora sectaria, analfabeta y fundamentalista católica de Derecho, que la justicia está en el corazón de la gente; claro que si es otra justicia de la que piensa ella entonces lo que hay que hacer es arrancarle el corazón y ponerle otro. Y luego dicen que los peligrosos son los musulmanes. La teoría contraria es la de que si para ellos eso es justo, adelante. Este es el mayor ejemplo de pasotismo oculto en la progresía occidental -de la que se creen expendedores de carnés en España- ya que lo que vienen a decir es que cada palo se aguante su vela.

De lo único que estoy totalmente seguro es de que no me da ninguna pena el tío ese con gafas al que le van a mojar la cara. Una ventaja es que no tendrá que volver a usar anteojos. Si el hijo de puta fue tan persona para razonar y decidir joderle la vida a otra persona que lo sea para aguantar estoicamente su castigo pero claro -y esta es otra- en los tiempos modernos somos muy machos para hacer el mal o para hacer lo que nos de la gana con el rollo ese de la libertad mal entendida pero después nada de responsabilidades. Es que yo no sabía, perdónenme, no ven que estoy enfermo u otras memeces. Antaño el único que lloró -figurada y realmente- sin querer ser consecuente fue Boabdil, y así le fue. Incluso los ha habido capaces de suicidarse. En Japón todavía tienen esa buena práctica de justicia personal. ¿Se imaginan aquí a alguien suicidándose por propia conciencia? Antes vemos a Rajoy tener liderazgo.

El problema no es que le vayan a tirar ácido a la cara -para él igual sí es el problema- ya que, en realidad, es una justicia coactiva bastante más eficaz que la que tenemos en la que todos los grandísimos cabronazos se pensarían dos veces meterle cuarenta cuchilladas a su ex-pareja si supiesen que su castigo serán proporcional. Una limpieza social como Dios, con palo o sin él, manda. El problema es que estamos en la época de la escandalización. Si un niño le corta las patitas a una hormiga es un futuro Charles Manson, si otro le roba un par de tazos a otro es un Julián Muñoz en potencia y si otro se toma la justicia por su mano -normalmente mucho más justa- es un Vera o Barrionuevo de la vida. No miremos tan lejos cuando la casa está sin barrer. Aquí se escandalizan de esa condena y se aplaude que un juez sentencie a cárcel a una madre por darle un sopapo a su hijo. Hay que ser gilipollas, soplavidrios, chupapollas y un auténtico hijo de puta para pensar que eso es justo. Los tolerantes políticamente correctos son los que ponen el grito en el cielo con todo esto y ellos son el auténtico peligro. Ahora hay que ser por obligación progre, pro todo lo que sea “social” e incluso pro-vida. ¿Pro-vida de qué? ¿De gente que se merecería que Vlad el Empalador se divirtiese con ellos? no quiero que las asociaciones de Derechos Humanos me lleven al Tribunal de La Haya -y menos ahora con el aniversario de la Declaración Universal- pero qué pesados rediós. Hay gente que merece ser ajusticiada al amanecer y punto. Este hijo de puta, demás maltratadores, De Juana, Txeroki, la familia Santander (padre e hija por lo menos) son ejemplos. La justicia no es universal así que no exportemos modelos que distan mucho de ser perfectos y razonemos un poco más allá del yo, yo y yo. Sin gente como ellos, además, empezaría a creer en el hombre un poco más que en mi perra.

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1 Response to “Talión resucitado”


  1. enero 3, 2009 en 8:56 pm

    Nano, te voy a dar yo a ti palo, tienes abandonados a tus lectores!! te vas a córdoba de parranda y claro no puede ser…


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