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Nov
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Vagos y maleantes

Si les parece bien hoy vamos a ir de parecidos razonables. Pero no de personas -¿para qué?- sino de situaciones. Espero que les guste la idea porque yo, que sé en primicia como termina este artículo, tengo una sonrisa maligna que ni Pulgoso, el perro de aquellos maravillosos Autos Locos.

Imagínese usted, lector, que su horario de trabajo comenzase a las nueve de la mañana. Algo que imagino no será difícil de imaginar porque la mayoría de las personas de bien tienen ese horario laboral. Europeizado, occidental y todo muy unificado y progre. Ya saben. Ahora imagínense que ustedes, que ni son jefes ni son nada pero cobran bien, deciden un día que sudan de cumplir el horario, que eso no va con ustedes y que para qué vamos a madrugar hoy pudiendo quedarnos en casa. Creo que sé la expresión de susto que tienen muchos que ya ven al señor Martínez -jefe claro- con los ojos en órbita señalando la puerta sin antes olvidarse de mentar y ciscarse en toda la familia de uno y recordando que hay que vaciar la mesa del despacho antes de irse. Sinceramente no me daría nada de pena la situación, sin curro ni indemnización (es un claro ejemplo de despido procedente) porque la verdad es que se lo merece por reírse de los que cumplen con lo que está estipulado en un contrato. Contrato que no es más que un papel que afirma algo que se está de acuerdo en cumplir. Algo que también habría que recordárselo a otros trabajadores proletarios como son los futbolistas. Pero este es otro mundo y hoy no estoy para esos masca chapas con dinero.

Creo que las personas con más de dos dedos de frente, es decir, aquellas que no ven Gran Hermano ni porquerías similares en televisión -estoy de acuerdo con el gran Carlos Herrera cuando dice que la televisión no es periodismo. A quien no le guste, que no baile- estamos de acuerdo en afirmar que es la actitud normal. Si uno hace lo que le da la gana no puede pretender que se mire para otro lado como si tal cosa porque vale que este país da asco, que no lo niego, pero una cosa no quita la otra y no son horas para alinearme con los sindicatos, que son casi más chupa dineros que los futbolistas.

Incumples, prefieres dormir a trabajar, a la puta calle. Es una cadena de acontecimientos bastante lógica y simple que hasta Mariano Rajoy podría entender. O quizás no, porque aquí está el meollo. Háganse cargo. El viernes pasado había en el Congreso de los Diputados -para los no duchos, lugar donde se tocan los cojones a dos manos los que se hacen llamar “nuestros representates”- una sesión parlamentaria (incluso se quería hacer creer que era plenaria) acerca de la situación económica, el paro, el trabajo y esa cosas. Y las diez de la mañana les pareció, a sus Señorías representantes, una hora intempestiva de madrugada. Que para qué iban a ir si todos le hacen la pelota  al pesoe por cuatro perras más la cama y los que en teoría -repito, en teoría- deberían ser los toca pelotas, el pepé, hacen menos ruido que un yonki con el mono. Para qué ir si además del tema ya están hasta las narices, todo el día hablando de lo mismo, que cansinos somos la sociedad. Periódicos, la radio, televisión siempre con el temita. ¡Más de diez y menos de cincuenta piltrafillas en el hemiciclo!, ¿nadie se escandaliza? qué vergüenza. Por estar no estaba ni un diputado populista -perdón, creo que quise decir popular- que tenía que preguntar a Solbes acerca de esos datos económicos que, ¡bah! chorrillo de pis de hormiga, tienen poca importancia para los gualtrapas que si madrugan. Y resulta que los jefes de esos gandules, de esos vagos -que somos todos los españoles con derecho a voto- nos importa una mierda. Defiendo, como ya dije muchas veces, una Ley de Vagos y Maleantespara ciertas personas, en primer lugar para los políticos. Todos sin excepción. Desde el amigos de los obreros mas conocido como el marqués y doctor Llamazares hasta el padre de la niña de España, el sedado Rajoy.  A todos esos cantamañanas les importamos una mierda los representados, pero los reposapiés a medida y eléctricos y otras tantas pijadas absurdas ya ven si les interesan. Más que a un tonto un lápiz, o menos; porque resultan más tontos del haba que esos felices tontos.

Que asco me dan rediós. Pero no quiero equivocar el disparo. Los siguientes en esa lista de enjuiciados por vagos y maleantes no somos otros que nosotros, esos pobres representados. La panda de gañanes subnormales, jefes en esto. Nuestros empleados -no son otra cosa- pasan de cumplir sus obligaciones y nos les echamos; ni siquiera nos quejamos un poquito, ni la puntita siquiera. Al contrario, les damos vítores y dentro de cuatro años les votaremos alegres y felices y gritando su demagogia barata. Y luego nos escandalizamos de que la gente se dedique y ejerza la prostitución cuando es lo que políticos y lacayos hacen a diario. La imagen de Pepe Blanco -por ejemplo- en liguero me da náuseas, pero es la mejor representación gráfica de esa clase política que tenemos. Hijos de puta aprovechados de los anormales de carrito que miran para otro lado mientras buscan la papeleta correspondiente. Un poquito de puntualidad Señorías, y un poquito de decencia votantes.

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3 Responses to “Vagos y maleantes”


  1. noviembre 3, 2008 en 12:53 am

    El único día que están todos es cuando se votan sus aumentos de sueldo…muy triste…
    Solo me alegro de una cosa…de que seamos monarquía y no haya que elegir a otro vago y maleante propuesto por el ppsoe para llevárselo crudo sin hacer nada.

    Saludos!

    P.D.: ya se me olvidaba…me cagüen el furiatón, papa conguito y demas familia (a la Pusycat Doll previo paso por la piedra con permiso de mi morena)

  2. noviembre 6, 2008 en 2:54 pm

    Nano, deja de quejarte ya de los políticos, no conseguirás nada más que quemarte el triple. Son unos vagos que solo van a poner la bolsa a fin de mes, no se preocupan por nada más, sino mira los doscientosmil ejemplos de corrupción en los Ayuntamientos.

    pd: muy chula la cabecera nueva, no me había percatado…

    http://masperroquesnoopy.blogspot.com/

  3. noviembre 9, 2008 en 10:44 pm

    Jaime: quéjate de los árbitros en vez de los políticos
    Senovilla: a que si, eh? lo de Gerrard no tiene nombre y tu yéndote ahí con los pérfidos… Gracias por lo de la cabecera…que yo soy el negro de Jaime…jej


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