20
Oct
08

El Rey Baltasar

La verdad es que me canso de escribir que este país es la máxima expresión del perro del hortelano -el que ni come ni deja comer- así que hoy, para variar, diré que este país es una mierda y que, por seguir cambiando de registro, tenemos lo que nos merecemos. El Atlético de Madrid ayer perdió porque lo mereció, un amigo mío se comió una farola por borracho -se lo mereció- y así un sinfín de cosas como, por ejemplo, que en España Baltasar Garzón sea juez. Pues eso, lo que nos merecemos y sin tirar de la cadena.

Me da pereza hablar de Derecho. Para irles introduciendo en mi apasionada vida les diré que comencé esa carrera y me rajé por ser un coñazo y ser todo muy bonito teóricamente y todo una mierda prácticamente. Pero ese no es el tema que me desvío. El caso es que no se si sabrán que Baltasar Garzón es juez instructor de la Audiencia Nacional. Imagino que lo saben porque ya se encarga él mismo de que todo Dios se entere con cagadas con mayúsculas, con viajes a desenterrar colombianos y con el deseo ferviente de desenterrar los de aquí.

Estoy anonadado. Resulta que, sin enterarme, es posible que lleve viviendo los veintidós años de mi vida en el régimen franquista. Dios mío, y yo cagándome en sus muertos; menos mal que no me ha oído nadie de su familia. Y además, esa frase aprendida de memorieta “El 20 de noviembre de 1975 murió a los 82 años de edad y tras una larga enfermedad el general Francisco Franco Bahamonde”. ¡Zas! En toda la boca. De eso nada, niente, ¡que no pringao!. Garzón ha empezado su Causa General y pide, porque no está claro, el certificado de defunción del otrora Caudillo; además de otros tantos generales de la primera época del franquismo. Seguro que está en un paraíso fiscal con Jesús Gil, Hitler y alguno que otro más. Los jueces gilipollas deberían estar a disposición del pueblo y si el pueblo democrático-soberano decide que su destino es ser ajusticiado al amanecer, que así sea. Me sé tres que en mi lista serían las tres primeras rosas del siglo veintiuno y dos tienen bastante que ver con el partido socialista ya que uno fue en listas y otro forma parte de su órbita obrera y proletaria -me entra la risa sólo de decirlo-. El otro simplemente es un soplapollas que sabrá lo que joden los jueces ineptos cuando sea su hija la que sea violada y asesinada (que es que aquí sólo nos movemos si nos tocan a nosotros, ya saben, que cada uno se aguante su vela y esas cosas).

Resulta que luego vienen teóricos del Derecho con todos sus libros, sus togas y sus mamarrachadas y dicen que es que es una situación formal esa de pedir el certificado de defunción. Pues menuda chorrada si de verdad es así; ¿cada vez que se inicia un proceso contra alguien se pide su certificado de nacimiento por si acaso no existe? No vaya a ser que su pobre madre haya tenido un parto ficticio dolorosísimo y estemos juzgando polvos y cenizas. Pues para empezar que pidan el de Garzón porque no es normal el ataque de megalomanía que tenemos en la judicatura española. Muerto en el entierro, novia en la boda y juez estrella y estrellado. Felipe González le timó y desde entonces anda con un resquemor por el mundo que ríete tú del de Rajoy con su vida. Va por el mundo el juez superstar rechazando querellas contra uno de los responsables de Paracuellos y aceptando otras cuando quien habla es el otro bando, el lado correcto. Si la gente no fuese una abigarrada mancha de estúpidos se llevarían las manos a la cabeza, pero no espero gran cosa. Vamos, que si hay que gastarse el dinero de la gente en desterrar fosas y en buscar a Franco, que así sea. Que quiera encontrar a Mister Franco y pasase de Mister X deja bastante al descubierto su catadura como persona. Me da vergüenza que esto suceda en mi país, España, al que quiero -no así a sus gentes- pero tampoco me extraña porque peores cosas se han visto. Por lo menos tengo la esperanza de que después de este juicio podamos por fin enjuiciar a los asesinos de Viriato, el juicio de la ‘okupación’ de Numancia, el de la inducción al suicidio de Cleopatra y otros tantos. Si Garzón pudo con Pinochet, con los muertos de las provincias rebeldes de ultramar y con Lorca y Franco puede con lo que le echen, qué narices.  Para las próximas elecciones número dos por las listas socialistas otra vez, por sus servicios a la Memoria Históricamente Selectiva. Caradura. Y nosotros aplaudiendo que juzguen chorradas de hace setenta años por egos de reyes o que hagan lo que quieran con nuestro dinero. Ya les votaremos en 2012 con una sonrisa y una frase vacía en la boca. Ya nos repondremos de las hostias politico-jurídicas porque, como dice una amiga mía que acaba de cumplir 21 años, hay más días que judías, ¿no?. En el país de los ciegos el tuerto es el rey, el Rey Baltasar. El que llevaba mirra y no servía para nada. Ahora el Rey Baltasar sólo sirve a su causa, para nada más. Aborregados somos. Si es que me cansa decirlo pero no puedo cambiar, tenemos lo que nos merecemos.

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