12
Oct
08

La patrona con fiambrera

Hace un año que empecé ha desvariar con ustedes en esta página. Aunque antes no era semanal, mas bien trimestral casi. Es fácil recordar la fecha porque mi primer artículo trataba sobre el 12 de octubre. Fiesta Nacional, Patrona de España, Zaragoza, de la Guardia Civil, Día de la Hispanidad, etcétera. Este año, añadiremos uno más y diremos, 516 aniversario del descubrimiento de los de allá.

Nunca puedo escribir en 12 de octubre porque tengo citas ineludibles con la Guardia Civil y como este año coincide con domingo, por primera vez –y quizás siembre precedente- le doy a la mollera y a la tecla un día antes.

Lo de la mollera es una forma de hablar, ya saben. Si tengo que contarles anécdotas lo voy a hacer porque esto es más una forma cobarde de expresión. Como no puedo plantarme delante de quien sea y decirle esto y aquello se lo digo por aquí y me quedo más ancho que largo. Rebién como decía un amigo mío. Así que hoy me apetece hablarles bajo mi desesperanza de que mañana será igual de esa naturaleza tan peculiar que es la española y cómo actuamos ante lo que, en las invitaciones que recibimos, aparece escrito como “vino español”.

Para los cortos de miras aclarar que la expresión “vino español” encierra no sólo una copa de vino sino un sinfín de productos nacionales y propios del día a día. Croquetas, queso, chorizo, morcilla, tortilla –de patatas como no- son un pequeño ejemplo. Este vino, el día de la Patrona de la Guardia Civil, se da después del Homenaje a los Caídos y de una misa conmemorativa –de las pocas misas que me gustan porque hablan simplemente de Historia y no de lo que hay que hacer sin predicar con el ejemplo-. Este es el sexto año que acudo a la Virgen del Pilar en un puesto de la Guardia Civil y todos los años es igual: al Homenaje a los Caídos van (vamos) los guardias, un par de militares del pueblo, los cónyuges de los guardias y alguna madre y hermano. Camino a la iglesia para dar la misa se unen unos cuantos señores del pueblo que no quieren madrugar tanto –la misa suele ser a las once de la mañana mientras que el Homenaje empieza a las nueve y media-. Cuando termina la misa en torno a las doce y salimos de la iglesia está la plaza llena de gente. Quizás ahora hay una boda piensas. Pero tu ignorancia pronto aflora cuando se unen a la procesión de vuelta al cuartel, estos son los más –las más en realidad- cuya edad supera los cincuenta y sus bolsos son más largos que su morro para poder llevar fiambreras en las que echarse lo que van a catar en breves. Hay veces que uno desea que la Ley de Vagos y Maleantes no se hubiese derogado nunca porque nos íbamos a poner las botas con tanto subnormal. Lo triste entre lo triste es ver cómo en la puerta del cuartel hay todavía más gente esperando. La Guardia Civil está para servir si, pero no comida. Lo que pasa es que les aceptan cuando lo que en realidad quieren –y casi todos los que estamos desde las nueve y media de la mañana allí no por el vino sino por todos los actos- es meterles dos guantazos y darles de comer, sí; pero pan duro, a gorrazos y en calabozos.

Habrán entendido a quién me refiero. A esa gente que le da igual la Virgen del Pilar que la de Fátima que la de su Puta Madre sino que lo que le importa es Su Señora de la Cara Dura. Son las mismas que se pasan el día entero criticando la existencia de tantos guardias (cuando las plantillas son precarias) en su pueblo hasta que le roban cinco céntimos que entonces quiere que esos cinco, los rurales de seguridad y la GESTAPO benemérita si existiese e hiciese falta se abalanzasen con todo el peso de la Ley sobre su cruel agresor –nunca sexual porque suelen ser amargadas y eso se les nota en la cara-. El caso, que se pasan el año criticando a la Guardia Civil. Todo el año menos un día, el 12 de octubre. Día en el que todos son increíbles, majísimos y se desviven por el pueblo –lo de majísimos quizás es más discutible, pero lo otro lo afirmo yo también-. Tienen un morro que se lo pisan, la Fiesta les importa una mierda y lo único que quiere es llenarse el buche de gratis porque esa y no otra es la palabra mágica en España. Pero qué esperan de la gente de a pie cuando la clase elevada –supuestamente- dice un año una cosa y al siguiente otra. Un hombre supuestamente tradicional dice el año pasado que hay que manifestarse con franqueza en la Fiesta Nacional y éste dice que el desfile militar del Paseo de La Castellana es un coñazo. Rajoy es un soplapollas. Te va a votar la madre que te parió. Mariano no es distinto de la figura que les expliqué un poco más arriba. La única diferencia es que él en su tupperware de diseño quiere meter a España, las que describí un par de croquetas. Vergüenza me da. Por cierto, viva la Guardia Civil.

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2 Responses to “La patrona con fiambrera”


  1. octubre 12, 2008 en 2:23 am

    Este año no tengo excusa para no ir calladito por Guzmán el Bueno! jajaja
    sabía que ibas a contar algo de esto, sobre todo a raíz de la pillada a Don Mariano. Hay que ser torpe…pero torpe, torpe!.

    Está claro que los que vivís esto desde dentro os lo tomaís diferente al resto, para lo que es un día festivo más. Aunque no para todos…xDD

  2. octubre 12, 2008 en 2:14 pm

    Deberian dejar votar CONTRA los candidatos ya que A FAVOR me estoy quedando sin opciones…

    Saludos!


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