08
Nov
07

Tras el parón

¡Cuánto tiempo!. La verdad es que necesitaba un tiempo de reflexión con todos los acontecimientos que han sucedido desde la última vez que planté mis dedos sobre el teclado para escribir en el blog. ¿Qué ha pasado? mucho y nada.

  He pensado muchas veces de qué escribir cuando ni mi tiempo ni mi inspiración me permitiesen más que un párrafo, y la verdad que por más que lo haya pensado llego a la misma conclusión: “pues de mí mismo”. Y la tentación siempre está ahí, porque se podrían llenar renglones -que no hojas, es lo que tiene el servicio digital- con los pormenores de mi pequeña vida pero no terminaré de caer, porque de las pocas frases que se me quedaron en primero de carrera fue “El periodista no es importante. ¡NO! somos el ombligo de ninguna noticia”. Así que, ¿qué quieren? ningún tema que merezca mi análisis, ningún tema importante de mi vida; ningún universo que contar como dicen por la Avenida Complutense, en Ciencias de la Información.

Esta última semana hemos asistido a la enésima demostración de paletismo existente en el Gobierno, con la acuñación de la Z como seña de identidad al más puro estilo Diego de la Vega o, lo que es lo mismo, el Zorro. Las constantes patadas a la inteligencia de la gente se han visto complementadas, con este cariz analfabeto, con patadas al diccionario. Cierto es que a la R.A.E. le importará bien poco, porque tiene por costumbre oficializar los términos mal empleados, en vez de pretender corregir su mal uso. Con los últimos cambios se demostró, un pequeño ejemplo: “bluyin” es un pantalón vaquero en un castellano de pura cepa. A Zapatero se le olvidaron algunos terminos que, aunque malsonantes, no constituyen faltas ortográficas ni dañan la visión: estupidez, gilipollez, memez, palidez y, como diría mi prima pequeña, “cara de peZ”, insulto de alto calibre para ella, así que lo incluyo como pequeño homenaje. A este cara de pez le gusta su incultura, hace apología de ella y pronto saldrá Pepiño Blanco defendiendo la palabra “Correto” en vez del correcto Correcto -valga la redundancia incluída con intención-.

En España ya no sólo tenemos un Gobierno que nos des-gobierna y enfrenta, sino que además pregona a los cuatro vientos la necesidad de controlar la Justicia y “adaptarla” a los tiempos -Bermejo dixit-, destierra fantasmas (frase hecha que tan poco gusta en la izquierda española), habla de autores intelectuales y materiales en referencia al Gobierno de Aznar y además, utiliza el lenguaje, si a eso se le puede llamar lenguaje, como Pepiño por su casa. En realidad, poco me importa lo que haga Pepiño en su casa pero, a nivel nacional, no. Porque esos paletos nos representan a nivel internacional y, si ya tenemos bastante con que no sepa hablar inglés (“All the day, bonsais”, Zapatero dixit) ni qué decir tiene lo que se reirán Sarkozy, Merkel, Brown con el lenguaje. Parafraseando una canción de los años en que yo no existía: Todos los paletos, fuera de Madrid.

P.D. Menos mal que me quedé sin tiempo para hablar de la Sentencia de la masacre del 11 de marzo porque para cortinas de humo, mejor unas a la moda.

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