15
Oct
07

Carta abierta a Don Manuel Méndez Gutiérrez

Hoy 15 de octubre de 2007, D.Manuel Méndez cumple 80 años. Nació en 1927 en Monforte de Lemos, Lugo, y su infancia nunca fue fácil porque sólo tuvo una madre, María Méndez Gutiérrez de profesión cocinera, camarera, limpiadora, padre y madre. En la época de la escuela Manuel la pasó como cualquier niño celebrando, incluso, el día del padre con María, porque era lo único para él, lo era todo para él.

Cuando contaba 14 primaveras empezó a trabajar en las obras de RENFE en su pueblo como aguador, encargado de llevar y traer el agua de los obreros, poco a poco se hizo un hueco entre ellos y recorrió Galicia, Zamora y Asturias forjando la actual vía ferroviaria del noroeste. En uno de sus múltiples trabajos, en Cesuras, pequeña aldea de La Coruña, conoció a Carmen Rilo, una jóven cinco años menor que vivía allí junto a sus padres y sus 6 hermanos.  En 1956 se casaron y tuvieron a su primogénito, José Manuel Méndez y dos años después a su segundo y último hijo: Julio.

Siempre los cuatro recorrieron las provincias gallegas mientras Manuel ascendía en RENFE llegándose a convertir en el jefe de obra de Galicia, Asturias y la alta Castilla-La Mancha. Se instalaron casi definitivamente en Parga, provincia de Lugo, donde José y Julio vivieron sus años más vivos de la infancia. Desde los 7 hasta los 17, cuando José -el mayor- decidió servir a España de la única manera que esos hombres saben: en el Ejército. Manuel vió como se le marchaba un hijo a Lérida, a tierras desconocidas para todos ellos y más lejos de lo que jamás pudo imaginar pero no desanimó su tesón y él, junto con Carmen y Julio siguieron viviendo del trabajo duro, del honor y del orgullo hacia la familia y recibían a José cada vez que regresaba en la humildad de una familia importante. A Julio también le tocó marchar, con 19 años, a probar suerte allí donde su padre ya había triunfado: RENFE. Tuvo que marchar a la capital para iniciar su -escasa- carrera como maquinista siendo destinado, con posterioridad, a León.

Al poco tiempo, Manuel tuvo que hacer frente a la situación más difícil que se puede presentar en la vida: la pérdida de un hijo. A Julio se lo llevó, tras una enfermedad acompañada por sus padres y hermano, un tumor cerebral con 20 años. Conociendo a Manuel y su grandeza, a Carmen y su bondad y a José y su sentido del deber puedo sentenciar que la vida no fue justa con ninguno de los tres y, aunque no llegué a conocerle, la vida fue infinitamente injusta con Julio, que vió terminar su vida casi antes de empezar.

Manuel tuvo que sobreponerse a este tremendo palo, pero no lo hizo sólo porque las personas enormes nunca lo están. La vida le devolvió la sonrisa en 1984, con el nacimiento de su primer nieto: Diego, hijo de la unión entre su hijo José y Beatriz, una madrileña que ya vimos cómo se conoció con José. Diego hizo que Manuel soñase otra vez, que se le dibujase una sonrisa con sólo mirarle o tenerle en brazos y volver a sentirse vivo tras tener que jubilarse anticipadamente por una enfermedad genérica en las piernas que le impedía cargar y trabajar. Dos años después, en 1986, nació su segundo -último también- nieto: Xaime Xosé -Jaime para toda la familia y lo que no es familia-, es decir, yo.

Don Manuel Méndez Gutiérrez es mi abuelo, al que admiro y respeto. Cuando Diego y yo estábamos con él de pequeños, nos brillaba los ojos a los tres pero sospecho que algo más a él. Nos perseguía por la cama rejuveneciendo a los 30 años, desfilábamos por el pasillo como un juego cuando en realidad eran ejercicios para mantener activas sus piernas ya cansadas y, en definitiva, soñába con nosotros. Por desgracia Diego y yo hemos crecido. Su trabajo y mis estudios no nos dejan ir a verle hasta La Coruña, última guarida de los Méndez Rilo, tanto como quisiésemos. Pero desde Madrid sabe que sigo recordándo esos juegos de cama como si fuese a entrar ahora mismo en mi habitación a cuatro patas como hacía hace 18 años, al igual que sabe que oigo como desfila por el pasillo con esos pasos grandes y acompasados a los que le obligan sus piernas dos veces operadas.

Homenajeo desde Madrid, en su 80º cumpleaños, a Don Manuel Méndez, a la persona que salió adelante desde una aldea de Lugo y saltándo los obstáculos innecesarios e injustos que la vida le puso pero, sobre todo, homenajeo a mi abuelo, al padre de mi padre, al rey de la casa. Al primer y último Méndez de Monforte. Felicidades abuelo, y que cumplas muchos más.

Anuncios

0 Responses to “Carta abierta a Don Manuel Méndez Gutiérrez”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: