Archivos para Enero 2009

19
Ene
09

Aplazado por obras

Debido a problemas que ni vienen al caso ni se iban a explicar hoy no se va a poder publicar el artículo semanal. Disculpen las molestias.

obras

12
Ene
09

Cuentistas profesionales

No sé si se han fijado en la facilidad que tiene el mundo titiritero para ser una cosa y, a la vez, su contraria. Yo si. Por poner un ejemplo hace poco más de cuatro años -en tiempo de El Elegido ‘Ansar’- los paniaguados y vividores del cuento que son nuestros actores, salvando muy contadas excepciones, salieron a la calle a protestar por eso de las pistolas, las guerras, los tíos mimetizados en Irak y vaya usted a saber qué más. Nada tengo en contra de tan culta protesta porque, de haber tenido más personalidad, y previo desafío a mi padre, me habría plantado allí. Si el Ejército Español va para allá que arré cuatro mamporros y a casa; pero no ir para hacer el canelo y ser el repartidor oficial de La Bella Easo, yo también me habría manifestado con ellos. Una pegatina de “No a la bollería industrial” en mi pecho y ancha es Castilla.

Pues bien, yo ya tenía posicionados a mis primos los que salen en la pantalla y van y me hacen esto. Hoy salen a la calle para quejarse de los ataques de Israel en Gaza. Los israelitas pueden ser unos hijos de la gran puta -que lo son- pero como cuando éramos pequeños, no empezaron ellos. Cuando Israel era una cagarruta de colibrí en el mapa -allá por 1948 y siguientes- se lo quisieron comer el ‘pobre y débil’ mundo árabe. ¿Qué pasó? Poca cosa. Los judíos resultaron dar hostias mejor que los curas y no sólo les mandaron a su país sino que, por las molestias, se quedaron parte de sus territorios.

Luego resultó que vino a creerse el Dios de la Paz -ni que fuese Zapatero- un tal Yasir Arafat al cual en Occidente le dimos hasta un Nobel de la Paz cuando no fue más que un terrorista con chaqueta. Era el Otegi de Palestina pero gobernando y con la complacencia de Europa. Y no se podía pedir más porque ya se sabe que si en Europa caes bien o no te tienen mucha tirria puedes hasta practicar el onanismo en público que aquí miraremos para otro lado y sino que se lo pregunten al señor Milosevic que estuvo haciendo lo que le salió de sus reales sitios hasta que vinieron, para vergüenza europea, Estados Unidos.

Lo que quería decirles es que aquí ni se es pacifista ni todo lo contrario sino que se es, simplemente, progre. Y en lo que consiste ser progre se lo explicaré algún día pero mientras tanto y a modo de aperitivo sepan que ser progre en España significa ser belicista si los oprimidos son el mundo árabe, el de la izquierda, el del porro y litrona y, en contraposición, ser pacifista simplemente por llevar la contraria ya que si el belicista es considerado socialmente ‘de derechas’ -aunque fuesen Gallardón o Rajoy que ya me dirán lo que tienen de derechas- usted tiene que ser pacifista hasta que le sangren las encías y llevar una pancarta del tamaño de la jeta de Pilar Bardem. La susodicha tendría un gran dilema acerca de a qué manifa asistir ya que en la de Madrid se vería arropada por corporativistas de profesión y en la de Irlanda estaría rodeada de esa gente tan amable y pacífica a la que le da por entregar rosas blancas. Que era amiga de los batasunos era conocido por este idilio floral y, además, la ofendería si no dijésemos que defiende el terrorismo palestino así que allí estaba hoy junto a los policías de Los Hombres de Paco -con lo bien que me cae Michelle Jenner- para demostrar que ahora sí somos belicistas. Que borren a Israel del mapa por Alá o por su puta madre, pero que desaparezca. No merecen vivir. La democracia en Israel es un poco de risa, al estilo de las primarias del pepé aquí, pero no quita para que, por lo menos, no sean gobernados por terroristas de pasamontañas. El Gobierno de Israel no se diferencia en tanto de aquel de los GAL que defendían contra viento y marea esos mismos actoruchos -menos Michelle que era muy pequeña- que hoy critican la fuerza de unos para repelar la fuerza de otros y piden cosas tan estúpidas como proporcionalidad. Si lo que querrán es que los soldados del ejército israelí suelten sus subfusiles y se embutan en explosivos y corran como el diablo contra población civil palestina. Resulta que Israel tiene un ejército, que miren contra quién tiran piedras. La proporcionalidad en el mundo yihadista no existe, lo que quieren es la aniquilación total de Israel así que, díganme progres de televisión, ¿entonces para que Israel sea proporcional debe aniquilar o querer aniquilar al mundo árabe que le rodea? Cabrones hay a un lado y otro de Gaza. El gobierno terrorista de Palestina tiene sus lanzaderas en azoteas civiles y en hospitales, lo que les convierte en los primeros hijos de la grandísima puta que les importa un rábano su población con tal de aparecer como los buenos de la película. A Zapatero ya se la han metido doblada. Michelle Jenner, Paco Tous, Adriana Ozores, Hugo Silva y, por supuesto, Pilar Bardem se han quedado de piedra al ver como ’su’ presidente Obama no ha salido a defender a Palestina. En Estados Unidos, deberían saberlo, se toman las cosas con más seriedad aunque sean unos gañanes incultos. Aquí somos los expertos en ser políticamente correctos y los mayores intolerantes al mismo tiempo y de ser una cosa y  su antípoda a la vez. No suele tener consecuencias porque quien lo mira lo acepta como normal. Y el non plus ultra de la mani es que, con el mismo motivo y como ya mencioné, De Juana Chaos salió a la calle en Irlanda. Si él se declara partidario de las ostras del Mar Muerto estarán conmigo en que tendríamos que ser -al menos yo lo sería- ferviente enemigo de dichas ostras ya que algo habrán hecho las muy golfas. Sólo por eso tendrían que esconder su cara los pancarteros de hoy ya que son iguales que él o, peor todavía, unos ignorantes.  Por mí que se den hostias hasta en el carné de identidad israelitas y palestinos en nombre de Javhé y Alá.

05
Ene
09

La Navidad y su espíritu

Por fin con ustedes tras una semana de parón del cual me siento -quizás porque lo soy- el único culpable. Y ya en 2009 que les escribo; estamos llenos de novedades. Espero que hayan sido buenos porque yo he seguido igual de gruñón que siempre así que alguien tendrá que cumplir con eso que nos quieren meter con calzador. Espíritu Navideño creo que lo llaman. Y no sé porqué tienen tanta manía en que seamos felices a base de música taladradora en El Corte Inglés, campanitas por las calles, el ‘jingle bells’ en los móviles de tus acompañantes de paseo o, lo que es peor, teniendo que aguantar palabras inconexas colgadas de las calles de Madrid.

Si además en Navidad no  le cambia nada a nadie, excepto a quien le toque la Lotería o a gente como los Kikos o el Opus que viven de un mensaje de paz que no cumplen consigo mismos. Incluso tengo que aguantar a familiares que nunca veo -si nunca les veo será por algo, no sé porqué tendría que tener ilusión por verles en esta época-. Aunque bueno, le dí una opción a estas fechas y huí de Madrid marchándome a Córdoba, pero no sirvió de nada porque si bien allí no capté a la gente sí me sirvió el trayecto en metro hasta Atocha para comprobar lo que estoy diciendo, que la gente en Navidad es igual de tonta del haba que en cualquier otra época.

Verbigracia. Como experiencia nueva mis padres y hermano -contando conmigo claro- decidimos pasar la Nochevieja en Córdoba como ya les dije así que,  no conforme con vivir esa única experiencia, decidimos ir hasta la estación del AVE (Atocha) en metro. Más o menos se tarda una media hora así que me preparé a oler y escuchar todo tipo de cosas en el suburbano. Para mi sorpresa -y para disfrute de los que se quejan de que sea tan cascarrabias- todo transcurría como uno espera que pase en un lugar civilizado. Sin gritos, ni móviles podía ir tranquilamente agarrado a la barra mientras hablaba con mi padre del error de ir a Córdoba. Pero no, el mundo se empecina en darme la razón. Cuando faltaban tres paradas montó en mi vagón y por mi puerta una invidente a la que ayudé a entrar y cedí el sitio al lado de la puerta mientras miraba al chico de unos treinta años que estaba sentado en el primer banco con una cara que cualquier -incluso él con su analfabetismo latente- podría leer en perfecto castellano ‘te levantarás, ¿no? Pipa con gafas”. Cuando el tren arrancó, un señor mayor que estaba sentado codo con codo con el chico este cedió el sitio a la ciega. Al chico no se le caía la cara de vergüenza. Pero eso no es todo, esta historia terminaría aquí y simplemente diríamos que el pimpollo con gafas es un maleducado que esperemos un día vaya con una hernia que no se pueda estirar y nadie le ceda el asiento pero hubo un detalle más para no sólo desear este pequeño mal sino que amplío a un ojalá hubieses tropezado al salir del vagón y te hubieses roto la nariz, por gañán. Resulta que una vez el tren arranca, una vez que el señor mayor cede el sitio a la chica y que yo me arrimo a mi padre para dejar al señor apoyarse y que no pierda el equilibrio, resulta que después de todo esto va el chico y se levanta. Mi cara de incredulidad fue perfeccionada en ese mismo momento porque no me lo podía creer, el chico se bajaba en la siguiente parada. Dirá que qué más dará, que no conoce a nadie del vagón y que para qué se va a levantar un par de minutos antes por una ciega o por un señor mayor.

Pues te podías levantar un par de minutos antes para ahorrarme esa cara que decía no puede ser verdad. Para ahorrar a mi padre darse la vuelta susurrando ‘gilipollas’ -palabra que no suele decir pero que me alegró enormemente porque descubrí que no era el único que pensaba que era un tonto del haba el tío-. Te podías, también, levantar un par de minutos antes para no atrofiar esas piernas tan descansadas que tienes no vaya a ser que te lesionen la rodilla y chafen una gran progresión como futbolista de elite o como modelo de ortopedias. También se me ocurre otra razón para que te levantases un par de minutos antes, para que alguna vez el mundo no me diese la razón y la gente se comportase como debiere. Es muy distinto hacer algo por ser lo políticamente correcto que por hacer lo correcto. No criticamos nada que pueda herir ‘no vaya a ser que…’ pero después que cada uno se lama su cimbel. El chico ese es mi último recuerdo de Madrid el día 31 de diciembre. Ojalá llegases descansado a donde fueres amigo, para así no sobresaltarte por la mala noticia que te daría tu novia de que te pone los cuernacos con tu mejor amigo que es un as en la cama y no como tú, que eres un perfecto descansado hasta en la cama.