Archivos para Agosto 2008

31
Ago
08

La honradez cristiana

Hoy no puedo estar enfadado. Tampoco triste; ni mucho menos alegre. Parece mentira cómo en días como el que pisamos te dicen ‘olvídate que este día pasó’ y eres capaz de aceptarlo sin rechistar, como si te hiciesen el mayor favor del mundo. Tanto es así que si te diesen a elegir entre la paz mundial, el fin del problema de las almejas tuertas del golfo de Persia, el exilio de gobernantes estúpidos (nótese la redundancia introducida con saña) y la normalización lingüística catalana-gallega-vasca-español de género neutro -todo en un mismo pack 4×1- o dormir por el otro lado -así, a pelo- lo tienes muy claro. Anda y que se les caiga el otro ojo a las almejas persas, anda y que se queden aquí esos estupendos gobernantes que en el fondo te hacen gracia cuando hablan -Magdalena Álvarez tiene un tonillo y un lenguaje tan bueno que hace que te pongas de su lado ante cualquier adversidad- y, además, piensas que podrás aguantar con esta lengua española sin normalizar que escribir ‘españoles’ es mucho más cómodo que ‘españoles y españolas de la nación vasca, y catalana y gallega y demás’. Así que sin dudar se lo dices a tu negociador. Me quedo con dormir, pero regálame algo, un albornoz y una sauna por ejemplo.

En fin. Todo esto para decir lo que cualquier persona -hoy me toca a mí- eligiría el día después de una sobre exposición al alcohol. Y todo esto también para decir que el análisis, mi punto de vista o mi opinión -a secas- de algo lo dejaremos para más adelante. Hoy me apetece contarles un chascarrillo eclesiástico de mi amigo Álvaro.

Resulta que debido a la eterna misericordia de Dios, el cielo se ha quedado pequeño a estas alturas de la película. Está lleno, no entra un alma -nunca mejor dicho-. Ni el Metro de Madrid en hora punta para que me entiendan. Así que Dios junto con sus colaboradores de Fomento y Cultura -Magdalena y César Antonio- crea el plan de emergencia. El brazo ejecutor será el pobre San Pedro, que si no ha tenido bastante con ser el portero toda su vida encima ahora le cae otro marrón. Así se lo hace saber a Dios en la reunión secreta que tiene lugar entre ambos. Macho Dios, yo tengo bastante con mirar la lista, ver si puede entrar, percatarme si no lleva chanclas o calcetines blancos para que encima me mandes otra misión. ¿Por qué no se lo pides a San Lázaro? que desde que le resucitaste te debe un favor. Pero Dios, como quien oye llover -o como quien manda plagas- impasible le volvió a repetir la tarea: Se acabó esto de dejar entrar a todo el mundo por su cara bonita, se está llenando esto y se acaba el negocio Pedro -la confianza hace que le quite el ‘San’-. Magdalena tuvo una brillante idea y es lo que vamos a hacer. Mira, a partir de ahora en el atril de la puerta nada de listas. Biblia y fardo de billetes, una cosa a cada lado. A la persona que llegue le das a elegir; si coge la Biblia le dejas entrar y si coge el dinero, amablemente señalas el ascensor para allá abajo.

Y así empieza San Pedro con el primero que llega una vez puesto todo en orden y tras la aprobación del correspondiente Decreto Ley. Una mujer la primera y amigablemente San Pedro empieza su nuevo trabajo. Buenos días señora Alfaro; por favor antes de entrar hágame el favor de elegir entre estas dos cosas que hay aquí. La señora Alfaro, extrañada, no sabe qué hacer. Pero tras una nueva explicación -a ella le habían contado que ese no era el procedimiento- se resigna y piensa. La Biblia dice al final cogiendo el libro suavemente. San Pedro satisfecho, sabía que era una señora de domingo a misa y lunes cuchicheando sobre todo, actitud cristiana, abre las puertas para ella. Al rato viene un chico jóven, palmó conduciendo borracho, y San Pedro a lo mismo, la misma explicación. El chico también elije la Biblia -¿pensábais que no? menudos prejuicios- y San Pedro, que sabe que el tío ha sido un cabroncete, no le queda otra y le abre el cielo; y allí entra el chico con su Biblia bajo el brazo tarareando chunda-chunda. Así pasa la mañana, con la anécdota de un señor de mediana edad que eligió el fajo de billetes porque nunca había leído y veía una chorrada empezar a estas alturas. Así que tiene el dudoso honor de ser el primer hombre que se va con su dinero a tomar por saco allá abajo, en el perpetuo verano saharaui.

Se estaba acabando ya el día, San Pedro cuadraba la caja y ya preparaban la fiesta de la nube para esa noche cuando se ve venir hacia las puertas a un hombre bien vestido, elegante en el andar y aire de buena persona, sin embargo no hay expediente alguno sobre él. San Pedro empieza su ritual: señor, debe elegir entre esta Biblia o este montante en euros. El señor, con aire tranquilo, coge la Biblia y la abre, leyendo en voz baja. El Génesis, exclama, este pasaje es cierto como que el sol sale y lo marca con un billete. Sigue leyendo y ahora se detiene en el Deuteronomio. Por favor -dice-, este libro es esencial. Iniciado por Moisés y terminado por Josué, ¿como no señalarlo?. Así que eso hace, con otro billetito. Continúa su lectura deteniéndose y marcando cada cierto tiempo. Que si las Crónicas, los Salmos, etcétera. Todo muy bien marcado con su correspondiente billete. Hasta terminar, como es lógico, marcando el Libro de la Revelación. Cuando termina de dar su repaso a la Biblia mira a San Pedro, con su Biblia ya bajo el brazo y dice: Así podré leer los mejores pasajes sin perder demasiado tiempo, me quedo la Biblia claro. San Pedro no sabe qué decir, se ha quedado con el cuerpo hecho limón. Confuso le abre las puertas del cielo, pase.

Por la noche, en la fiesta, se encuentran San Pedro y Dios, que le pregunta por cómo fue el día con las nuevas normas. El guardián le cuenta la anécdota del hombre que se sabía todos los libros de la Biblia que marcó con los billetes los mejores pasajes. Dios le mira con aire reprobador moviendo la cabeza de un lado para otro y con gesto desesperado. Rediós San Pedro, se nos ha vuelto a colar uno del Opus Dei.

24
Ago
08

A veces compensa

Pues eso. Ni más ni menos que lo que han leído en el título. Resulta que entre políticos -lo de corruptos y tarugos va en el mismo sustantivo- de todos los colores y partidos, entre grandísimos hijos de puta que no tienen bastante con agredir a sus mujeres sino que además le parten la cara a un héroe individual, con el cainismo como forma de vida. Con la palabra dimisión olvidada por responsables que sueñan serlo para trincar pero que quieren dejar de serlo cuando tienen 154 muertos en la puerta y muchos vivos que quieren partirles la cabeza -con razón soberana-. Entre gente que desea una hostia ajena para justificarse o para hacer un yoyalodije como la copa de un pino aunque en realidad dijesen lo contrario; entre oportunistas y, en definitiva, entre toca pelotas va y pasa esto. Y tú que has maldecido mil veces a la tropa de subnormales que forman España te ves erguido con la piel de gallina. Receloso piensas si de verdad esos tíos de blanco más largos que un día sin pan son españoles como uno de Albacete. Y cuando otros países te miran con una cara tal de asombro tal de envidia (jeje, ¡por primera vez!) te ves asintiendo con la cabeza y con un aire fanfarrón que ni Alberto de Mónaco. Sí, sí, ¿dónde está vuestra Selección traidores anglosajones?.

Y tiene gracia el porqué de esto ya que yo, de baloncesto, en televisión y gracias. Lo que sí sabía es que los gringos se lo inventaron un día de aburrimiento y que, amén de ello, son los mejores aunque últimamente llevaban equipos de chichinabo y aquí venían con los mejores. También me dijeron que ya no está Michael Jordan aunque un tal Kobe Bryant es un sucedáneo del otrora mejor jugador del mundo -y ser sucedáneo del ex-volador te convierte en un fenómeno-. Pues vinieron y se han paseado como Pedro por su casa -o como ruso por Georgia- en toda la olimpiada, España mediante incluso. Pero tócate la nariz Beatriz que llegamos a la final y nos pusimos gallito -es bastante típico de nosotros-. Otra vez a jugar contra la panda de armarios empotrados saltarines y no íbamos a permitir otra humillación -aunque son también muy típico español-. Así que allí que salieron Gasol I El Velloso, Gasol II El Aún Más Velloso, Rudy El ¿Que No Paso? ¡Verás! y compañía. Por primera vez en siglos entonamos el ¡Cierra, España!, que si Blas de Lezo pudo cuando se le daba por muerto, nosotros 267 años después también luchamos de antemano. Y así, como aquellas monedas acuñadas que nunca vieron la luz, los sellos conmemorativos que se imprimían en los sótanos de la ‘Guait Jaus’ norteamericana estaban en el último cuarto del partido siendo aliñados para servírselos en frío a Bush I El orangután porque los hegemónicos de casi todo lo empezaban a ver un poquito negro, tonalidad Lebron James. Y en ese momento de acojone nacional -un 4 de julio todos juntitos pero con cara de ver Psicosis- es cuando los yankees caminan en vez de botar, meten hostias que te visten de torero y aquí no pasa nada señor árbitro -esto lo reconocerán, porque también es muy español-. Fernando Romay (coruñés como yo) lo dejó claro: “las mismas normas para todos. No vale que para unos sí y para otros no”. Yo, que soy más mal hablado, lo he llamado toda la vida que o todos putas o todos señores. Y mejor todos señores. Pero no se le puede pedir peras al olmo ni caballerosidad a los gringos cuando pueden actuar como putas y cobrárselo en oro. Pero como ya dije, entre tanta chusma que habita en España salieron unos pocos señores e hicieron del honor, del orgullo y de los cojones la mejor metáfora del rojo-gualda-rojo de España. Todo el mundo miró a España, incluso los norteamericanos -y vieron que no somos un país vecino de México-y decían o pensaban cosas así como sois unos fenómenos, los mejores -casi- ¡e incluso algún francés hubiese matado por ser español en ese momento!. Por gente como esos gigantes que si su destino es morir le hacen un corte de mangas y le dicen chúpate esa y mueren matando piensas que España tiene algún sitio por el que salir. En la guerra el victorioso habría reconocido el coraje del derrotado. En este partido fue Bryant -que me parece un señor el ídolo sustituto de Jordan- el que señalaba las letras ‘ESP’ de la camiseta de Pau Gasol y le dijo sin palabras: ¡siéntete orgulloso coño! porque sois los campeones del mundo y habéis perdido este partido como los grandes. Siéntete feliz porque esas tres letras de tu pecho que representan a cuarenta millones de personas nos han puteado y bien gran son of the bitch y ya me estaba viendo exiliado en Canadá empeñando la medalla de plata. Algo así le dijo y eso que no abrió la boca. Sí señor. Que los egocéntricos y narcisistas de los americanitos ingleses nos miren con sorpresa y que el resto del mundo admire a tu país (Gasol dixit) lo había leído en libros de Historia pero no lo había vivido -queda un regustito bastante simpático-. Por fin lo pienso, por fin lo conozco. Por fin entiendo a Juan de Austria, Fernández de Córdoba o Felipe II entre muchos otros. Lo entiendo aunque justo ahora pongo la Fórmula 1 y me percate de que volvemos a ser los primeros gilipollas en todo, ahora en meter chicos entre las tías de la parrilla -a partir de ahora ya no serán las conocidas ‘tías de la parrilla’-. Me da igual, hoy paso de los sopla-vidrios políticamente correctos. Cierro los ojos y pienso en lo de antes. Sí, claro que si. Y lo suelto, yo sólo en el salón. Ser español, a veces, compensa.

18
Ago
08

Realidad y ficción

Pues al final va a ser verdad que hacer deporte cansa. Ayer pretendía escribir -cada domingo me las prometía- pero el sueño y el cansancio físico me hacían muy cuesta arriba el pensamiento profundo. La dicha -o desdicha, depende de quien lo mire- es que esto no es ninguna publicación, por lo que no me debo mas que a mis intenciones. Asi que me fallé yo mismo que, puesto a elegir, es mucho menos perro que cuando te falla alguien ajeno a tu mismidad. Además de a Marta Siles, mi fiel lectora que me recriminó no haber hecho acto de presencia.

Lo cierto es que pasar el verano en Madrid no da inspiración alguna y ni siquiera las montañas y el ambiente aldeano de mi casa en la sierra ayudan a escribir. Desde Cartagena o San Sebastián o donde quiera que huyan de la capital algunos de los mejores mancha folios de este país -que llamamos España porque, como dice Pérez-Reverte, de alguna forma habrá que llamarlo-. El caso es que desde allí se escribe bastante mejor. En un barco, sentado a los pies de La Concha, o refugiado en una aldea gallega donde no haya televisión ni móviles porque, entre otras cosas, nunca lo han querido y lo más avanzado (si a televisión la incluyo en progreso) que poseen es el tren eléctrico. Y porque les obligaron porque si por ellos fuera seguirían con su antigua y orgullosa vida.

Me desvío del tema, lo que quería decir es que Madrid en verano no me gusta, no lo soporto. Vamos, que no mola. Aunque debo matizar que, al menos y debido a la proporcionalidad, cuanta menos gente hay también hay menos capullos porque se van a Gandía a empastillarse con Dinio así que vives un poco más a tu aire. Me canso de ver y leer reportajes donde se afirma -con ardua labor documentativa previa- que este año Madrid está lleno. Recuerdo uno. Una reporterita -creo que de Callejeros, pero no me hagan mucho caso- preguntándole (aunque estaría mejor dicho obligándole a dar LA respuesta), a un taxista. Y el susodicho que se gana la vida llevando de aquí para allá a gente abigarrada afirmaba que si, que Madrid está lleno e incluso hay atascos. Y ahí estaban para demostrarlo el cámara y la chocho-reportera y cubre-cuotas cuyo único mérito, visto el reportaje, es estar bastante buena. Y a uno (e incluso a mi) que pasa el verano en Madrid trabajando de cualquier cosa para subsistir sin patrocinio de Papá y Mamá durante el curso se le viene a la cabeza la imagen de la carretera de La Coruña (así, con ele) a las ocho de la mañana pudiendo ir a 120 kilómetros/hora tranquilamente sin atascos y sin mierdas. De forma nostálgica también te acuerdas de esa misma carretera en septiembre, octubre, noviembre o cualquier otro mes donde la gente no viste de playa en Madrid; y te viene a la cabeza esa hora y media -como poco- que te comes entre acelerones de energúmenos para avanzar dos metritos más si te da por ir en coche. Y ya, con todas esas imágenes dando vueltas en tu cabeza como un tiovivo, lo comprendes. ¡Ah claro! y esas cosas te dices. El taxista y la joven reportera estaban cerca del Palacio de los Deportes el día del concierto de algún triunfito de operación. Porque Madrid estará vacío -que está, porque aunque no se lo digan ya se lo digo yo- pero en cuanto a juntarse para adorar como héroe nacional a una persona que vive de un disco y diez conciertos vamos como Fuenteovejuna y tonto el último. Sonríes pícaramente cuando te das cuenta del truco. Así que eso era, la chiquilla quería ir a pedir autógrafos a su niño-mimosín y con un poco de suerte encontrarse a Jorge Javier y pedirle curro para su futuro proyecto (sin duda, amparada en sus dos tetas que no le van a la zaga a las de Carmen Alcayde. Si ella pudo, podemos todas, ¡faltaría más!).

Yo que estoy en Madrid veo las calles como siempre -asfaltadas- y, además, con poca gente. Que desde Nuevos Ministerios llegas a Goya en nada de tiempo y que si -dándoles un voto de confianza- hay más gente desde luego no tanta como nos quieren pintar. Catalanes, gringos, japoneses y pérfidos ingleses son nuestros mejores turistas capitalinos (y turistos capitalinas, supongo) y esos no te atascan nada excepto la digestión con sus modelitos. Me empiezan a gustar los veranos aquí, aunque sea sólo por llevar la contraria a los estúpidos que dicen que Madrid tiene más gente en verano que un chiringuito de playa. Lo único que me molesta es que igual me encuentro a esa reportera obligándome a responder que me encuentro incomodísimo con esa marabunta de gente que no me deja pasear por la Calle Preciados y que me obligan a gritar ¡Perdón! por la multitud de pisotones que voy dando.

Madre mía. Si es que este país se cree todo lo que le echen a la cara con esa filosofía de vida ridícula -y por ende ridiculizada- pero que la gente la sigue como si fuese su nuevo Dios que viene a ser que si lo dice la televisión, es cierto. Y estoy seguro que habrá gente que no se ha ido este mes de Madrid que coge el coche todos los días y que pasa empanado por las calles de siempre. Llegará a casa, verá a esa chica decir que este año Madrid está fatal de la muerte y él -es que lo estoy viendo, el muy tonto- asentirá con la cabeza mientras posa su mentón en la palma de su mano sujetándose el moflete con el pulgar con ese aire interesante que pone antes de cenar y dirá si, la verdad que está Madrid para los leones ya ni en verano se puede estar tranquilo. Y luego el chaval que pasa por aquí igual que podía haber pasado por allá dirá que menuda mierda de televisión y que si estos clichés nos los escupen será porque nos la meten hasta el fondo y gemimos de placer, así que nos lo merecemos. Si es que nos tragamos ficciones a pelo como si fuesen realidades, sin condón ni puta falta que hace. Y ese chaval estará dándose cabezazos contra una foto de La Cibeles (ocho y media hora local) vacía de coches. O eso espero.

06
Ago
08

Pongan el cepillo de pedir

No puedo parar de reír. Como si de algún chiste colosal se tratase mis ganas de reir no disminuyen ni tan siquiera ‘chutándome’ Prozac. John Morreall sostenía que la risa era una reacción biológica de alivio tras pasar el peligro (aunque imagino que se referiría a “un” peligro, no al susodicho como único y universal). Pero hay algo que no termino de pillar atendiendo a la definición del psicólogo. Si yo estoy más cansado de reírme que Pilar Bardem de la sociedad española es porque he estado en peligro -o lo sigo estando y mi estado me impide verlo-. No llevo ni un párrafo y ya he atacado al honor de una persona, 100.000 euros para el bote de la Justicia (Bardem no es política, o por lo menos no profesionalmente, así que no se ajusta a los 36.000 euros de multa).

Un día decidí que mi futuro era el periodismo; y uso futuro no como lugar físico porque ya se sabe como está el mercado y los trepas-pelotas están bien vistos en la sociedad actual. Desconozco el porqué ya que la educación en general, y la destinada a ‘La Ciudadanía’ en particular, promueven una sociedad que nos transforme en idiotas intelectuales y gilipollas como seres -huyo deliberadamente de la expresión “humanos”-. No entiendo la finalidad de este proyecto educativo de España en el que prima la igualdad (maldita igualdad mal entendida) por lo bajo ya que por lo alto es difícil. No entiendo pero sí comprendo; para que gente tan zote, inepta e intelectualmente en coma como Bibiana Aído, Moratinos o Leyre Pajín lleguen a ser ministros -o algo- hay que igualarlos a los que si valen para tales cometidos a costa de obligar a toda la sociedad a vivir un futuro de miseria intelectual o, lo que es lo mismo, un futuro de izquierda intelectual (¡ojo! son políticos: 36.000€ (Moratinos) + 36.000€ (Aído) + 36.000€ (Pajín) + anterior = 208.000€).

Pero ese día que yo decidí ser periodista fue hace tanto tiempo que su recuerdo me es difuso. Creo recordar que quería ser periodista porque me llamaba la atención ser el nexo entre acontecimientos y ciudadanos, me gustaba la idea de ser el denunciante de los abusos de los poderosos, disfrutaba soñando con descubrir algo que me hiciese único y con criticar todo y a todos siempre que creyese fielmente en que se merecían la crítica. Pero en esa época también me emocionaba ilusionarme pensando que entrevistaría a Carlota Casiraghi -de mi edad- y se enamoraría irremediablemente de mí y sería un periodista por vocación y un millonario por derecho; menos periodístico pero más propio de mis extintos quince años. Y la verdad que con 22 años lo único conseguido es trabajar en la radio de mi facultad, ser rechazado en una prueba en Punto Radio y no recibir respuesta a las decenas de currículums que mandé y rechazar alguna oferta (en mala hora). Cosas del momento y de la vida, ni mas ni menos.

Empezando con las razones por las que quería ser periodista; ser el nexo de unión sigue siendo importante, primordial, y lo seguirá siendo tanto para mí como para la cantidad de periodistas que salen o seguimos en la Facultad de Ciencias de la Información. No se puede renunciar a ello. Pero me he encontrado, cuando mi edad crítica maduró, con periodistas que para nada son así. Para ser nexo se debe ser fiel; opinar sí, pero con datos y razonamiento intelectual. Los hay que así son, los muchos espero entre todos los de nombre desconocidos. Pero es una aberración ver como comunicadores con fama y dinero (y nada más) dan palmas con las orejas cuando “su causa”, que no la realidad, avanza implacable. Y si hay que mentir y crear un nexo inventado, se hace. Toda una emisora de radio así lo hizo y, por extensión, todo un grupo empresarial de los considerados serios. (Tampoco son políticos y computándolos como uno sólo, ya que así es, diremos que van otros 100.000€ que sumados a los anteriores van ya 308.000€).

La segunda es no aguantar el abuso de los poderosos y poder denunciarlos ante todos. Como poderoso está claro que podría incluir a los anteriores, pero con 100.000€ ya tendrán suficiente así que no les daré otros tantos. Son tristes los abusos que se hacen contra la sociedad en nombre de una supuesta necesidad colectiva, casualmente la misma teoría que se usaba con el socialismo real). Gobernar para una minoría ya es un abuso en sí; pero utilizar la confianza de la ciudadanía para romper las reglas fundamentales del juego establecidas por todos es mucho peor. Y ni qué decir tiene respecto a abusar del miedo que siente España hacia el terrorismo etarra -y ahora islámico- para postularse como hombre de paz. José Luis Rodríguez Zapatero no cree en las reglas que nos dimos; por eso la Ley de Memoria Histórica porque no puede soportar el pasado y, al estilo chequista, lo elimina. También por eso mismo la rendición que fue sentarse de tú a tú con ‘algo’ que son más que asesinos y más que hijos de puta. Cuando no se cree en la fuerza del Estado y en su capacidad para terminar con ETA (que está comprobado que sí la tiene) pasan estas cosas, se TRAICIONA la memoria de los muertos, la vida de sus allegados y al país que se representa. Y todo esto son abusos de poder; igual que lo es el ilegal CAC en Cataluña o las amenazas y represiones totalitarias (sólo el gran “Puigler” podía hacer algo así) contra empresas privadas por no acatar órdenes (Zapatero + Puig….72.000€ sumo y sigo, van 380.000 euritos de nada).

Por último, criticar todo lo que considerase ajustable a crítica es algo más de ambición. Para poder criticar debo ascender -o tener un blog como este-. Porque la crítica y la opinión está reservado para unos pocos, algo que me parece que es acorde a la propia naturaleza colectiva humana. La creación de la opinión pública es cuestión de unos pocos para ser opinión pública, es algo redundante y obvio, pero quizás merezca la pena pararse a explicarlo por si mi paisano Pepiño Blanco o alguien de su intelecto entra en este blog (+ 36.000€ = 416.000€). Y me sumo esa multa incluso a sabiendas de que mi definición es correcta porque lo último que he leído antes de ponerme a escribir esto es que en su blog -él también tiene uno, ya ven- ha escrito que el paro ha subido en Julio gracias a la subida en las comunidades en las que gobierna el Partido Popular (partido al que votaba -en  pasado-, lo recuerdo en una entrada más). Quizás habría que recordarle que gobiernan en más y quizás, sólo quizás, recordarle que si el paro en España está donde está es, en gran parte, gracias al primer y segundo clasificado en esta apasionante Liga del Paro que no son otros que Andalucía y Extremadura, el Real Madrid y Barcelona de la desocupación -ojo, me refiero en cuanto a su posición estadística y nada más. No seré como Puig criticando a compatriotas de forma gratuita-. Curiosamente  son las dos comunidades donde el PSOE ordena y manda desde que tengo uso de razón y un poco más. Volviendo al carril por el que iba, la opinión pública la crean unos pocos porque si cada uno crease la suya pasaría a llamarse, también obvio Pepiño así que atento, opinión privada. Este blog, por ejemplo, es opinión privada porque entran cada día 2 personas a él y les conozco, así que sigue siendo un intercambio de opiniones entre amigos. Cuando crezca (viva mi ambición) será creador de opinión pública.

Quisiera hablar de un comunicador que, se habrán dado cuenta (Pepiño, ¿otra vez sin enterarte?ah no…que es Aído) llevo recordando toda la entrada. Federico Jiménez Losantos (“Losdemonios” para cierto ex-presidente…¿Con quién asociarán “demonio” Lasa, Zabala y Segundo Marey? Respuesta libre. 3 puntos) ha sido condenado por expresarse, por crear opinión pública dando la suya. En definitiva, ha sido condenado por ejercer de periodista. Es infame ver como supuestos periodistas -como ya mencioné- aplauden tal decisión sólo porque es contra quien es, su “enemigo”. Pero no piensan que esa condena es contra todos los periodistas; para ellos no que se creen por encima de la Ley; bueno, se creen la Ley. Jiménez Losantos es posible que muchas veces se equivoque con el tono -aunque cada cual es libre de entonar como quiera, eso no es fundamento de derecho- pero lo que hace es comunicar a fin de cuentas. Si un periodista no puede criticar a un político, ¿quién puede? Pensarán que después de lo que se dicen entre Daoiz y Velarde (los leones, porque si fuesen de verdad mas de uno andaría lejos) se acaba todo con el café de reconciliación. O igual es que no son susceptibles de crítica pública -espero que no, porque me parecería cómico-. Los periodistas están para eso y los que escuchan (escuchamos) a Federico Jiménez Losantos nos gusta que lo diga así, aunque algunos hagamos zapping radiofónico. Si alguien es un traidor como en su día Gallardón con Madrid y las víctimas (sumando 36.000€) o en otro Rajoy con San Gil y esa sociedad cívica (¡más! otros 36.000€; y van 488.000€) quiero que los llame traidores. Es más, la sociedad necesita que sea así; no vale un “¡Ay Mariano!” como el anuncio. Lo triste es que esos periodistas son unos pobres (y malditos) ignorantes que satanizan a Jiménez Losantos pensando que es el creador de ese periodismo cuando la patente del mismo debería ser del difunto Antonio Herrero aunque este es un punto distinto.

Como periodista me da lástima que se atropelle la libertad de expresión en un país como España. “Traidor” o “Canalla” (persona baja) no es insultar, sino calificar. “Hijo de puta” sí es insultar (aunque yo lo use mucho con ETA donde vuelve a ser calificativo, aunque si lo quieren ver como insulto quedaría libre de pena por carecer éstos de honor). Por la lástima que me dan los magistrados que imponen estas chistosas multas, por los políticos que no son capaces de aceptar la crítica de la sociedad a la que gobierna y por los periodistas que atacan y los que no saben ser atacados con armas más hábiles que las suyas decidí solidarizarme y ser objeto, si lo desean, de la multa correspondiente que para ahorrar trabajo a magistrados y letrados desglosé amablemente: 488.000 euros de nada. Eso sí, pediría la ayuda económica de la persona solidarizada (Federico Jiménez Losantos) en caso de que llegase a ser efectiva y para terminar de redondear tan nimia cantidad sumaré una hacia un hombre de paz, de bien; incluso libre: De Juana, cabrón. TOTAL: 488.001 €

P.D. Y de principio a fin no paré de reir como si de algún chiste colosal se tratase. Lo es, ¿acaso no lo ven?