Escribo a las 22.30, hace algo más de 2 horas y media terminó la temporada 2007 de Fórmula 1 para, entre otras razones, no escribir cosas de las que luego poder arrepentirme. Última cita del mundial hoy, ”la carrera del siglo” bautizada por muchos y, como no podía ser de otra forma esta temporada, hubo sorpresa. Kimi Räikkönen se llevó el mundial de pilotos al ganar la carrera por un punto de diferencia sobre Lewis C. Hamilton -que sumó 2 puntos al quedar en séptima posición- y Fernando Alonso que finalizó tercero, tanto en la carrera como en el mundial. La carrera no tiene más historia que la salida y las 5 primeras vueltas: el actual campeón adelantó a Hamilton y, acto seguido, hizo lo propio Alonso. La misma cabezonería de hace dos semanas volvió al hijo de Anthony e intentó devolverle la jugada al ovetense. Quizás le gustaba la idea de ganar un Mundial dejando en paños menores a Alonso, pero amigo, Fernando arriesga por naturaleza -y hoy más- y cierra puertas y portales como si hubiese sido sereno toda su vida; así que se cerró con el inglés y éste se pasó de frenada acabando en la escapatoria, de asfalto por suerte para él. Poco después problemas con el cambio le relegaron al final del pelotón y desde entonces, Hamilton dejó de ser enemigo para Raikkonen y para Alonso. A partir de esto, se acabó la carrera. Los ferrari volaron como si el resto corriese en Seat Ibiza y jugaron sus cartas de equipo -sí, resulta que ellos si son un equipo señor Dennis-.
El mundial lo ganó Ferrari o lo perdió McLaren. Para mí que lo perdió Ron Dennis echándo una mano de póker contra Hamilton en la que, con póker de reinas y sin dinero que apostar, apostó lo que tenía (su poder), “veo tu apuesta Lewis, y subo…que serás Campeón del Mundo a costa de tu compañero”; Lewis, que tonto no es, -aunque inútil conduciéndo con presión es discutible- aceptó la apuesta y resultó que tenía escalera de color. Pobre Ron, que se vió obligado a cumplir con su apuesta incluso a costa de la dignidad y la conciencia de miles de empleados de Mercedes y McLaren. Y así ha sido, hasta hace 15 días. Con lo que no contaba Ron, y menos Anthony Hamilton (padre coraje del piloto inglés para los que hayan estado de vacaciones los últimos 7 meses), era que su pupilo, el nuevo hombre de hielo como él mismo dijo (“Para hombre de hielo yo” – Hamilton dixit) se derritió ante el fuego español y finés -no me resistí al fácil juego de palabras-. Primero una puzolana mal colocada y después una caja de cambios que rascaba le impidieron ganar su partida. Aunque no hubiese sido posible sin su ambición desmesurada de ganar carreras, no campeonatos del mundo.
Escribo con una copa de vino en la mano brindando por el nuevo campeón del mundo, pero también por Lewis (adiós récords de precocidad), por Anthony, por Ron y por Norbert -el año que viene número 23 y 24 en vuestros coche (espero que no sea el coche de todos los españoles) por espabilados-, por los mecánicos alegres de que Alonso fallase, por la FIA y por San Ganchao.
Pero basta ya de reproches absurdos que nada valen a estas alturas, por muchas muecas sonrientes que provoque entre todos los que amamos este deporte e intentamos empujar a Fernando con toda nuestra alma. Quiero quitarme el sombrero, que no suelo llevar, ante Fernando Alonso, ante el bicampeón, ante el ovetense, ante el chico de 26 años y ante todas las variables posibles. Hoy el milagro que pedíamos lo pidieron con más fuerza en Italia y Finlandia, pero sigo pensando que el verdadero milagro es conseguir llegar a Brasil a sólo 4 puntos de su compañero (la vez que más extrañado utilizo esta palabra) y salir de aquí empatado con él; el milagro es que no haya arrojado la toalla ante tanta injusticia, mentiras y deslealtades, ¡y aún nos da las gracias a los que le seguimos!. Gracias a ti Fernando, porque yo, que sigo la F-1 desde los 8 años, me moría de envidia de los brasileños, alemanes e ingleses por tener a fenómenos en este deporte y llegaste tú, gracias por decir las cosas como son, gracias por haberme hecho gritar hoy estando sólo en casa. Gracias Alonso.
Hasta la próxima temporada figura.Y hasta dentro de muchos años, el campeón y bicampeón MÁS JÓVEN de la Historia. Y cayó el telón, conmigo en pié por tu actuación.

Fdo. Xaime Méndez Baudot. Pseudoperiodista, aficionado y nostálgico de tiempos alegres.
